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—¿Es mi carta astral? —Lo miré de reojo entusiasmada e insistí—: ¿Qué ves? Mi voz sonó despreocupada y ligera. Un tono que jamás volví a usar con él.
—Sos lo menos.  El cero y la nada. Una condena, un fantasma, humo. El grito, el vacío, el horror reprimido, almacenado y abandonado en el fondo del cuerpo. Lo que se intuye pero se desestima. Lo negado, lo robado, lo muerto y enterrado, lo putrefacto, lo fermentado. La voluntad amordazada, suprimida, secuestrada, cautiva sin chances de ser rescatada. La sobra, una abandonada. Malamente domesticada, cumplís con lo que se espera que hagas y no hay nada más para dar. Te esfumás, no dejás nada. El olvido es tu presencia más fuerte, te aventaja y te espera en la línea de llegada. Mentirosa, falsa, cagona, vaga, cobarde, incapaz, cómoda, autocomplaciente, carente de iniciativa, avestruz. En síntesis, una infeliz. Igual viste que esto es subjetivo, por ahí otro agarra tu carta y ve otra cosa… pero lo más probable es que nunca llegues a nada por tu cuenta y te muevas para siempre a la sombra de los demás.  

Amanda Kohen está en crisis, pero todavía no se enteró. Acostumbrada a caminar mirando al frente, resolviendo los problemas inmediatos que se le presentan, no ve que el próximo paso la conducirá al vacío. ¿Se conformará tratando de creer en frases de autoayuda, viviendo a la sombra de sus deseos?
Es enero, la ciudad está desierta y el trabajo no abunda. De amor, mejor ni hablar. El productor del canal le propone guionar un nuevo programa conducido por el astrólogo Miseria, un personaje controvertido con el que será un desafío trabajar.

Con prosa ágil y entretenida, Nuri Abramowicz escribió una comedia que divierte y emociona en partes iguales. Quizá La Fantasma sea la prueba más contundente de que hasta los peores pronósticos pueden revertirse.

La Fantasma, de Nuri Abramowickz

$1.180
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La Fantasma, de Nuri Abramowickz $1.180

—¿Es mi carta astral? —Lo miré de reojo entusiasmada e insistí—: ¿Qué ves? Mi voz sonó despreocupada y ligera. Un tono que jamás volví a usar con él.
—Sos lo menos.  El cero y la nada. Una condena, un fantasma, humo. El grito, el vacío, el horror reprimido, almacenado y abandonado en el fondo del cuerpo. Lo que se intuye pero se desestima. Lo negado, lo robado, lo muerto y enterrado, lo putrefacto, lo fermentado. La voluntad amordazada, suprimida, secuestrada, cautiva sin chances de ser rescatada. La sobra, una abandonada. Malamente domesticada, cumplís con lo que se espera que hagas y no hay nada más para dar. Te esfumás, no dejás nada. El olvido es tu presencia más fuerte, te aventaja y te espera en la línea de llegada. Mentirosa, falsa, cagona, vaga, cobarde, incapaz, cómoda, autocomplaciente, carente de iniciativa, avestruz. En síntesis, una infeliz. Igual viste que esto es subjetivo, por ahí otro agarra tu carta y ve otra cosa… pero lo más probable es que nunca llegues a nada por tu cuenta y te muevas para siempre a la sombra de los demás.  

Amanda Kohen está en crisis, pero todavía no se enteró. Acostumbrada a caminar mirando al frente, resolviendo los problemas inmediatos que se le presentan, no ve que el próximo paso la conducirá al vacío. ¿Se conformará tratando de creer en frases de autoayuda, viviendo a la sombra de sus deseos?
Es enero, la ciudad está desierta y el trabajo no abunda. De amor, mejor ni hablar. El productor del canal le propone guionar un nuevo programa conducido por el astrólogo Miseria, un personaje controvertido con el que será un desafío trabajar.

Con prosa ágil y entretenida, Nuri Abramowicz escribió una comedia que divierte y emociona en partes iguales. Quizá La Fantasma sea la prueba más contundente de que hasta los peores pronósticos pueden revertirse.